Cómo Elegir Correctamente las Tallas de Camisas para Hombre

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¿Realmente te quedan bien las camisas que compras? No tires tu dinero comprando camisas que nunca te deberías poner.

Te saco de dudas y te explico con ejemplos, en qué tienes que fijarte para saber la talla correcta de camisas para hombre que mejor te favorecen.

Transcripción del Vídeo

Hola a todos, soy Rubén Lara de Suguapo.com, tu consultor de imagen y tu personal shopper.

Hoy te voy a enseñar todo lo que tienes que saber cuando vaya a comprarte una camisa.

Te voy a dar unas nociones muy sencillas de colores, pero sobre todo te voy a decir los detalles más, más, más importantes en los que te tienes que fijar cuando esté en el probador.

¿Preparado?

Bueno, pues empezamos.

Primero, el color.

Debes saber que existen cinco colores neutros el blanco, el negro, el gris, el azul marino y el khaki.

Estos dos últimos son neutros solo en moda.

Si compras una prenda de color de esos colores, te asegura de que van a pegar con el resto de ropa.

Vale, hasta aquí es suficiente sobre los colores porque merece la pena que te haga otro vídeo hablándote de ellos.

Son súper importantes.

Esta camisa es del Zara, es la talla L, es decir, es la grande y el corte es slim fit.

Te voy a decir cinco zonas en las que te tienes que fijar para saber si la camisa está perfecta.

Primero, ponemos los brazos en cruz ÿ el puño.

El puño te tiene que llegar a donde empieza la mano, es decir, justo donde empieza a ensancharse.

Es el largo perfecto del puño.

Dos, exceso de ropa.

Fíjate aquí abajo, aquí y aquí es donde me falla esta camisa.

Cuanto más ajustada esté a tu cuerpo, mejor.

Si está gordito, usar una slim fit no quiere decir que es solo para delgado, sino que se ajusta más a tu cuerpo.

No es mala idea.

Tercera, súper importante, el hombro.

La costura del hombro debe llegarte justo en el borde, ni aquí arriba ni aquí abajo.

Mis hombros son grandes, por lo que está un poquito más arriba de lo que debería.

El pecho.

Si la camisa te hace así, vale una forma de X por los botones están súper estirados, el pecho no te está bien.

Mi pecho es grande y dentro de lo que cabe no está tan mal.

Punto number five.

Súper importante, el cuello.

¿Cómo saber si el cuello te está bien?

Introduces dos dedos.

Si los dos dedos te caben bien, la camisa te está bien.

Si eres capaz de introducir un tercero, esos cuellos que están grandes.

Vamos a repasar las tres zonas más importantes los hombros, el pecho y el cuello.

¿Por qué?

Porque si arreglas la camisa son las zonas más caras.

Siempre, siempre que compres una camisa, asegúrate que el hombro, el pecho y el cuello te está bien.

El exceso de ropa, lo larga que es la camisa y las mangas, te lo va a arreglar un sastre por poco dinero

Déjame enseñarte una cosa.

Me voy a cambiar de camisa. Hasta ahora.

Ya estoy aquí, no he tardado nada.

¿Te gusta la camisa? Es de Oliver, talla 40, es decir, extra grande y corte slim fit.

Vamos a revisar los cinco puntos de los que hemos hablado anteriormente.

¿Primero, qué le pasa a los puños? Está grande.

Recuerda que la longitud óptima de las mangas de la camisa es donde empieza a ensancharse el puño.

Segundo exceso de tela. Fíjate, me sobra tela por todos lados.

Tercero exacto, los hombros.

Mis hombros son anchos, por lo que la camisa me está bien a pesar de ser la extra grande.

No tengo nada más que decir.

El pecho. Pues el pecho me está casi bien. No me estiran los botones, no tengo forma de X.

Sin embargo, el exceso de tela de aquí se lo carga.

Cuello. Vamos a ver.

Fíjate qué fácil es abrocharla. ¿Incluso recuerda que hacíamos dos dedos, qué pasaba si podíamos introducir un tercero?

Claro que me está grande.

Pensarás. Esto es de cajón, tío, que me estás contando. Vale, es de cajón.

Sal a la calle durante 30 min. ¿Vale?

Me juego contigo una coca cola de que en esa media hora encuentra cinco personas o más vistiendo de esta manera.

Me voy a cambiar otra vez de camisa. Espera un momento.

Tachán. Tercera camisa que os voy a enseñar.

Esta camisa también es del Zara. Es de talla M, es decir, mediana. Y el corte también. Slim fit.

Vamos a revisar, como con la anterior, los cinco puntos.

Fíjate. Atención. Ta ta chan. Sobran las palabras.

Segundo, exceso de tela.

Prácticamente me cuesta trabajo levantar la mano, por lo que y fíjate, si intento de aquí de este lado, me va a reventar. Nada, no sobra tela, falta.

Tercero el hombro que dijimos en el eje.

¿Qué le pasa a esta? La tengo por encima, está pequeña.

Cuarta el pecho. Me va a reventar los botones. Así que nada, no puedo ir aquí.

Y fíjate, si te fijas, me hace la forma de la x. No puedo.

Cuello. Si soy capaz de abrocharlo, conseguido. Me está estrangulando un poco.

Recuerda, dos dedos. Prácticamente no puedo. Nah, imposible.

Esta camisa, aunque quieran marcarte, es antiestética.

No te está bien, está ridículo. Vale, nada, voy a quitármela.

Vuelvo ahora. Es otra cosa ya.

A ver si has estado atento.

Preguntas de examen.

¿Qué tres partes de la camisa te deben quedar perfectamente cuando salgas por la puerta de la tienda?

Los hombros, el pecho y el cuello.

¿La razón? Súper práctica y sencilla.

Si vas a un sastre a arreglarte la camisa, te va a costar mucho más dinero arreglarte alguna de estas tres partes que, por ejemplo, el largo de la manga.

Bueno, pues esto ha sido todo por hoy.

Espero que te haya gustado.

Espero que nunca jamás en la vida te compre una camisa que no te esté bien.

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Hasta pronto guaperas.